Me enamoré de ti,
de tus ojos café desierto,
de tu pierna derecha
de tierra
de tu pierna izquierda
de puerto,
de tu ombligo
sin impuestos.
Me enamoré de ti,
de tus grandes héroes,
y de tus pequeños gestos,
de tu cicatriz de guerra,
de tu herida pampina,
abierta en mi recuerdo.
Me enamoré de ti,
de tu piel suave, mulata,
de tus besos dulces
de chumbeque fresco,
de tus lunares de cobre,
de tus huesos pampinos,
de tu aroma a mar
de marejada en invierno.
me enamoré de ti,
me enamoré de Iquique.
